La estancia está. El viaje no.
Hay 1.454 residencias activas en el archivo Radartes que financian de forma parcial al artista que reciben. De ellas, 1.191 —más de ocho de cada diez— se emiten desde fuera de Latinoamérica: Estados Unidos, España, Italia, Alemania, Francia, el Reino Unido. Son puertas abiertas. La condición para cruzarlas casi nunca es el talento.
El patrón se repite con una regularidad que deja de ser anécdota y pasa a ser estructura: estas convocatorias cubren el alojamiento, ofrecen un estipendio modesto para vivir esas semanas afuera, a veces suman el espacio de trabajo. Lo que no cubren es cómo llegar. El vuelo intercontinental, los viáticos de los primeros días, en ocasiones la comida, quedan a cargo del postulante.
El mapa: seis países concentran la mitad
Seis emisores extranjeros concentran cerca de 620 convocatorias, el 52% de todo el universo internacional. Detrás aparecen el Reino Unido y Japón, Portugal y México, Finlandia y los Países Bajos.
Lo que cubren, lo que dejan afuera
Leímos el texto de las 1.191 convocatorias internacionales y medimos qué prometen. El alojamiento, el estipendio y el viaje aparecen con frecuencias muy distintas: solo una de cada seis residencias internacionales paga el pasaje.
El puente ya existe: el caso del Caribe
Gasworks no inventó una residencia nueva: tomó una que ya existía y le agregó el tramo faltante —el vuelo— para una región específica. El Caribe tiene su puente institucional. La inmensa mayoría de Latinoamérica, no.
La propuesta: Beca Puente Internacional
Llamamos Beca Puente Internacional a un instrumento simple y replicable: cubre el tramo no financiado por la residencia anfitriona —vuelo internacional, viáticos de los primeros días, complemento de alimentación— sin duplicar alojamiento ni estipendio.
Radartes ya tiene el mapa. Lo que falta no es información. Es la decisión institucional de financiar la llegada.